Beatriz Janin presenta: INFANCIAS Y ADOLESCENCIAS PATOLOGIZADAS

¡Nuevo libro! https://www.noveduc.com/l//2030/ 

 

Nuestra tarea hoy debe incluir la defensa de la subjetividad en contra de todo intento de maquinizar al ser humano. En el trabajo con niños, niñas y adolescentes se nos plantea la cuestión ética de sostener un abordaje que los ubique como sujetos deseantes, con historia y con un futuro abierto. La clínica psicoanalítica debe enfrentar los efectos del neoliberalismo, de la tecnología, del abuso sexual, la criminalización de la adolescencia y los nuevos modos de manifestación sexual desde ángulos muy disímiles. ¡No se deben confundir los resultantes de situaciones complejas con un "trastorno" de por vida!

 

Fuente: https://www.facebook.com/librosnoveduc/photos/a.10151542614983265/10157513853838265/?type=3&theater

Entrevista con José Ramón Ubieto y Marino Pérez Álvarez, autores de Niñ@s hiper: infancias hiperactivas, hipersexualizadas, hiperconectadas (Ned ediciones)

Amador Fernández-Savater

 

 

¿De qué nos habla el diagnóstico de trastorno de déficit de atención e hiperactividad, una verdadera epidemia a día de hoy entre los niños (y ya no sólo)? Dice más de la sociedad en la que vivimos que del niño al que se aplica, afirman José Ramón Ubieto y Marino Pérez Álvarez, psicoanalista y catedrático de psicología respectivamente. Una sociedad sometida al régimen de lo hiper: rendimiento, consumo, resultados. Y que patologiza los efectos que provoca etiquetándolos como trastornos mentales, en lugar de pensar y acompañar a los niños como sujetos singulares. Lo argumentan detalladamente en Niñ@s hiper: infancias hiperactivas, hipersexualizadas, hiperconectadas publicado por Ned ediciones, en torno al que ahora conversamos. 

Me parece que en vuestro libro, al trasluz de la crítica del "régimen de lo hiper", se puede ver una cierta idea de la infancia. Me gustaría empezar por ahí, ¿cuál es vuestra idea de la infancia?

José Ramón Ubieto: La infancia, decía Freud, es un tiempo para comprender que un día se saldrá de allí para hacerse mayor. Eso requiere jugar, curiosear y preguntar, sin otras cortapisas que las defensas psíquicas (pudor, vergüenza) que los propios niños/as van construyendo, cada uno a su tiempo y a su ritmo. Eso sería una infancia “feliz y tranquila”, la que no está demasiado invadida por especialistas ni acelerada, simplemente cuidada.

Marino Pérez Álvarez: La infancia, por ser la primera etapa de curso de una vida, es preparatoria para otras que se constituyen sobre ella. La estructura psicológica, estilo de personalidad, modo de ser, pautas de apego, vínculos afectivos, etc., se forman en la infancia. Aunque muchas transformaciones ocurren después, en cierta medida la infancia es el crisol de nuestra personalidad. La gran responsabilidad de la educación parental y escolar es formar para la vida adulta con todo lo que depara, pero sin dejar de ver que los niños son niños.

 

El régimen de lo hiper

Se ha hablado a menudo del "fin de la infancia", por el debilitamiento de los ritos de paso, por la televisión que sustituye a los padres, etc. Vosotros afirmáis que la frontera entre niños y adultos se desvanece cuando todos estamos invitados a convertirnos en productores y consumidores bajo el dominio del "régimen de lo hiper". ¿En qué consiste ese régimen?

JRU: Lo hiper es el exceso y la prisa por concluir, sin dar tiempo a mirar y comprender. Las lógicas adultas suponen la conclusión, que siempre implica cierta precipitación, pero la lógica de lo infantil es de otro orden y no requiere concluir, permite equivocarse y fracasar más a menudo. Cuando eso no se respeta, se produce la colonización de la infancia por ese imperativo excesivo e hiperacelerado. Y, como dices, el consumo nos infantiliza y nos iguala niños/adultos en el mismo modo de satisfacción (devorar/tragar).

MPA: El mundo de la infancia forma parte de la sociedad, no es un mundo aparte. En una sociedad caracterizada por la producción y el consumo, los niños están también bajo el régimen de rendimiento, competencias y deseos. Desean objetos a menudo diseñados para su satisfacción inmediata como las tabletas, los video-juegos, las golosinas y los comestibles. Todo empieza cuando el marketing se dirige directamente a los niños que a su vez influyen a los padres. Y tiene que ver con la pérdida de autoridad y de sentido común de los padres, sin capacidad de poner límites (quizá temerosos de hacerlo), ellos mismos influidos por el mismo régimen consumista.

Hace poco recordaba nostálgicamente con un amigo el tiempo infantil. Ese tiempo dilatado en el que los veranos parecían no acabar nunca,  tan distinto a nuestro tiempo acelerado ("no hay tiempo", "no me da la vida", "no llego a nada"). Este amigo me dijo: "hoy ese tiempo no existe, los niños ya no se aburren". ¿Estáis de acuerdo? ¿Qué hemos perdido, al perder el aburrimiento?

JRU: El sujeto, infantil o adulto, necesita el intervalo, o sea, el vacío en el cual alojar su pensamiento o su invención. El aburrimiento es ese intervalo entre una cosa y otra, que causa entonces lo que Lacan decía: “el deseo de otra cosa”. Cuando llenamos la infancia de objetos y actividades, taponamos el vacío y abortamos también la creación. Hoy esa maniobra está muy promocionada por un capitalismo pulsional que quiere hacernos pensar que tiene la clave de nuestra satisfacción en forma de objetos de consumo.

MPA: Sí, estamos en un tiempo acelerado, hiperactivo, donde muchas actividades se apelotonan. Es un tiempo distinto de aquel “tradicional” que, quienes lo hemos vivido, echamos de menos con nostalgia. La necesidad del encaje de varios tiempos en uno suele ser a costa del tiempo familiar y del tiempo libre. Incluso el tiempo libre ya está colonizado. Se ha llegado a esto por la conjunción de un régimen del rendimiento (“sociedad del rendimiento”) y la tecnificación de la vida cotidiana que ya incluye el juego, el entretenimiento y la diversión. Así, los niños juegan con máquinas en las que todo ocurre al instante, las imágenes cambian cada segundo y un minuto les parece una eternidad. El aburrimiento es un sufrimiento, no un tiempo intermedio para pensar.

Escuché el otro día al pasar una ráfaga de conversación en la que una madre le decía a otra: "¿cómo, que tu hijo tiene 8 años y no toca aún ningún instrumento?" Ese régimen de lo hiper parece lo contrario del antiguo régimen represivo: no nos prohíbe, sino que nos incita; y no lo sufrimos, sino que nosotros mismos lo activamos y reproducimos, como un  régimen de intensidad al que estamos enganchados. ¿Cómo explicar su influencia sobre nosotros cuando nos hace sufrir tanto?

JRU: Freud hablaba de la pulsión de muerte como ese empuje del sujeto a encontrar su satisfacción en la repetición de algo que va en contra suyo. Étienne de La Boétie ya se refirió a ello tres siglos antes al hablar de “servidumbre voluntaria”. Lo hiper es también el nombre actual del superyó freudiano, la compulsión a la repetición de un imperativo que nos produce una satisfacción paradójica, que siempre pide un esfuerzo más. Gozamos con nuestros gadgets –los niños también-, pero pasado el umbral del placer no podemos dejarlos y seguimos hasta el hartazgo. Hoy los smartphones ya son la primera causa de los accidentes mortales de tráfico.

MPA: Este “régimen de intensidad” funciona como un sistema de fuga de uno mismo, de centrifugación, uno siempre está alterado, sin capacidad de pensar que es hablar consigo mismo en silencio. Ya no estamos en tiempos de un superego freudiano “represor”. El superego hoy parece decirnos “diviértete”, “sé feliz”. Este superego no es mejor, porque lleva también su tiranía: la tiranía de la “euforia perpetua”, la búsqueda de la felicidad y la centrifugación del yo. Al final, la vida real es como es y el principio del placer (euforia, diversión) paga su tributo al principio de la realidad en la forma de depresión, ansiedad, burnout, trastorno de déficit de atención, etc.

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)

Podría pensarse, después de hablar el régimen de lo hiper, que el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es su consecuencia: la sobreestimulación provocaría ese trastorno de la atención. Pero para vosotros no es así, es más complejo. ¿Creéis que la sobreestimulación provoca realmente trastornos de la atención pero que no pensables desde la etiqueta TDAH o cómo sería vuestro planteamiento?

JRU: Hoy vivimos todos en la cultura del zapping y del multitasking: el déficit de atención es generalizado. Cuando el rendimiento es evaluable, como sucede en la escuela, ese modo ‘déficit atencional’ es etiquetado como un trastorno individual. Y es cierto que, en algunos casos, hay razones que justifican una valoración clínica, pero en muchos otros casos se trata de un universo TDAH totalmente sintónico con la época. ¿Qué adulto esta hoy 50’ tras 50’ realizando una misma tarea, sin apenas interrupción?

MPA: Como he desarrollado más específicamente en otro libro, titulado Más Aristóteles y menos Concerta®, entiendo que el “TDAH” resulta de la interacción entre formas de vitalidad (diferencias individuales caracterizadas por el movimiento, el ritmo y la vitalidad) y formas de vida referidas al ritmo del tiempo que hoy se plasma en “estilos parentales” multitarea e hiperactivos. Los padres están desbordados por los propios niños cuyo estilo de comportamiento no halla fácil acomodo en una sociedad que se ha vuelto estándar y finalmente intolerante.

Utilizo “TDAH” entre comillas porque no asumo que es una enfermedad o trastorno mental como lo pintan, sino un modo de ser resultante de una forma de vitalidad y una forma de vida que lo exacerba en vez de entenderlo, respetarlo y reconducirlo. En su lugar, se prefiere, según parece, verlo como un trastorno mental a través de un diagnóstico. No nos engañemos: el diagnostico significa trastorno mental. Es necesario rescatar a los niños del “fuego amigo” que los diagnostica.

¿Qué efectos tiene la etiqueta TDAH? Habláis de una "expropiación de la experiencia". ¿Qué quiere esto decir?

JRU: Los veranos que añorabas eran una fuente de experiencias –y todavía lo son para muchos/as adolescentes. Una experiencia es algo que te cambia subjetivamente porque no es previsible del todo y exige que pongas el cuerpo (consumos, sexualidad, riesgos). Tienes que hacerla tuya y extraer alguna conclusión. Hoy vivimos “instantes de felicidad”, “satisfacciones intensas de 2 minutos”, todo menos experiencias. Etiquetar y protocolizar en modo prét-à-porter lo que pasa por el cuerpo de cada uno es una forma de expropiarle de su propia subjetivización de ese acontecimiento vital y corporal.

MPA: La etiqueta empaqueta el modo de ser del niño y el problema que pueda suponer en un diagnóstico estándar. El diagnóstico reduce el niño a unos síntomas, como si todos los que reciben el diagnóstico fueran iguales, lo que un psiquiatra infantil llama “macdonalización de la infancia”.

El diagnóstico expropia la experiencia del niño y su modo de expresión y comportamiento al expropiar la posibilidad de los demás de entender su modo de ser, convertido en un “trastorno”. Si se viera el “TDAH” como un modo de ser y estilo de comportamiento (en vez de como una enfermedad) entenderíamos mejor al niño y le ayudaríamos en los aspectos que fueran necesarios, sin la macdonalización del diagnóstico y del tratamiento. Las ayudas se pueden ofrecer sin necesidad de un diagnóstico formal, en función de los problemas concretos en su propio contexto escolar y familiar.

¿Cuáles son vuestras conclusiones sobre la medicación del TDAH? ¿Sirve, no sirve, para qué sirve?

JRU: Servir, seguro que sí. La cuestión es para qué y para quien. Para “curar” el TDAH no parece, entre otras cosas porque no sabríamos qué debería curar (¿la agitación, el despiste, la impulsividad?). Lo que sabemos, hasta hoy, es que los psicoestimulantes (anfetaminas) en algunos casos ayudan a la concentración, pero lo hacen de manera temporal y por un tiempo limitado, a partir del cual sólo tienen efectos secundarios y adversos. En un número reducido de casos es necesaria, bien prescrita y con seguimiento riguroso, para algunos niños que no pueden alcanzar una mínima atención para conversar o aprender. Son pocos casos.

MPA: El “TDAH” es en mi opinión una etiqueta desafortunada que da a entender unas cosas que no existen dejando fuera los aspectos esenciales. Da a entender que es una enfermedad o trastorno del neurodesarrollo de origen genético, de lo que no hay evidencia, por más que es la concepción oficial. A parte de su insostenibilidad, el mayor problema de esta concepción es que deja fuera el modo de ser del niño (vitalidad, expresividad, estilo de comportamiento) y las circunstancias de cada uno (familiares, escolares, sociales).

La etiqueta sirve a una diversidad de intereses, cuyo mayor perjudicado a largo plazo quizá va a ser el niño. Como quiera que el “TDAH” se refiere a un problema (un problema no es una enfermedad), se debería hablar de ayudas referidas al problema concreto (rendimiento, comportamiento, autocontrol, aprender a esperar). Existen numerosas ayudas familiares y escolares sin pasar por la macdonalización del diagnóstico.

Acompañar, escuchar, vaciar

Me gustaría hablar también de las "alternativas", de otras prácticas posibles más allá de la solución médica. Habláis de "acompañar", de que acompañar es precisamente no "etiquetar", sino acoger la singularidad. ¿Podéis contarme más y casos concretos?

JRU: Acompañar es interesarse por lo que le pasa al otro y no sólo por lo que hace o no hace. Ocuparse de lo que le angustia y le hace sufrir, más allá de los ideales previos que tengamos sobre o para él.

Una historia: una adolescente viene a vernos porque no puede evitar cortarse, en piernas y brazos. Su madre tiene muchos problemas con el alcohol y su padre quedó lejos, en su país de origen. Esta chica se encuentra muy desorientada y no puede evitar producirse esas heridas, que luego enseña a los adultos. Hay que tomar eso como una demanda y acompañar ahí es poner en valor sus invenciones. Ella dibuja muy bien, en tonos góticos, pero le cuesta mostrar su obra. Yo le animo a hacerlo y ella empieza a hacer fotografías en bosques donde recorta algo del paisaje (ramas, lagos...) para crear una imagen propia, algo fragmentada. Esos recortes le ayudan a frenar sus cortes y puede entonces mostrar al otro su obra, separada del cuerpo. Ya no nos enseña sus marcas/heridas, sino sus dibujos y fotografías. Es un progreso importante para ella.

MPA: Otro caso puede ser “el niño que cambió a su profesor”. Los profesores suelen tener expectativas positivas o negativas de los niños, las cuales funcionan a veces como profecías autocumplidas para bien y para mal. Si un profesor no espera gran cosa de un niño puede que al final el niño sea así en parte porque se le presta menos atención, no se espera que sepa las cosas, etc. Los niños también tienen expectativas de los profesores: que no le van a preguntar, que sólo se fijan en él cuando se porta mal, etc.

El profesor y el niño pueden estar en un bucle de negatividad, como un niño que vimos en el servicio de psicología de un centro. Convenimos con el niño en que sorprendiera al profesor teniendo las cosas hechas, mostrándose voluntario, atendiendo, a ver si el profesor se daba cuenta. A la par, sugerimos al profesor que observara posibles cambios en el niño. De esta manera, se rompió el bucle de expectativas negativas mutuas en favor de una dinámica de positividad. Entendemos que la clave estuvo en hablar con el niño, comprender su posición, ponerse de su lado y acompañarlo en el experimento convenido y experiencia resultante.

Ese acompañamiento pasa por otra relación con el "síntoma". ¿Qué es el síntoma? ¿Cómo sería esa otra relación?

JRU: El síntoma es la “solución” singular no programada, la que cada uno inventa para vivir. Tiene una clave de mensaje, cifra algo de nuestro inconsciente, pero también indica un modo de funcionamiento y por tanto de goce. Acompañar es ayudarles a descifrar algo de ese mensaje, pero sobre todo a hacer de ese síntoma algo que les permita un lazo con el otro y una satisfacción querida, evitando el aislamiento y la pulsión más destructiva. Ser hiperactivo puede conducirte a lo peor (fatiga, enfermedades, accidentes), pero si uno lo pone a trabajar, con ayuda, ese síntoma puede terminar siendo su clave para relacionarse con los otros y satisfacerse con su cuerpo.

MPA: A diferencia de su sentido médico, un síntoma pide ser escuchado e interpretado en el contexto de la persona y sus circunstancias, no explicado en términos de mecanismos y eliminado como una mera molestia. En una perspectiva fenomenológico-hermenéutica, el síntoma es una anomalía (una formación de compromiso o un “arreglo neurótico” según la magnífica expresión de Adler), pero no un fenómeno anormal, aberrante, enfermo en un sentido médico. Más allá de su sentido médico, la noción de síntoma también se podría usar como diagnóstico de una sociedad. Así, por ejemplo, el “TDAH” dice tanto o más de la sociedad en la que vivimos que de un niño al que se aplique.

Habláis también de la importancia de "vaciar": vaciar de actividades y objetos que saturan los espacios para que los chicos puedan elaborar sus experiencias, encontrar sus propia soluciones, experimentar positivamente el aburrimiento. ¿Cómo se vacía hoy en el régimen de lo hiper?

JRU: Poniendo en juego la movilidad y el objeto ’nada’. Frente al parasitismo de los objetos de consumo que nos alienan, hay que recuperar la movilidad como una oportunidad de aprendizaje y de vínculo. Parte de la “epidemia” del TDAH se debe a que la pasividad de muchos métodos de aprendizaje convierte al movimiento en una conducta perturbadora y, por tanto, susceptible de ser clasificada como trastorno, ¡cuando en realidad debería ser un medio de aprendizaje! El objeto ‘nada’ es sostener el intervalo, aguantar cierto vacío para confiar en que de eso saldrá algo. Hace poco, el colegio elitista británico de Eton confiscó los móviles a los alumnos por la noche. En lugar de un motín, los docentes encontraron un alivio en los chicos que pudieron descansar sin el imperativo de responder mensajes o likes.

MPA: Elaborar experiencias siempre es un proceso intersubjetivo, en relación con otros, con adultos y con otros niños. Las situaciones cotidianas, los juegos y los cuentos infantiles son contextos naturales para el desarrollo de la autorregulación emocional y de la relación con los demás. “Que nos quiten lo leído” es el eslogan de una exposición de treinta años de literatura infantil y juvenil en Asturias. Se echan de menos la lectura y los juegos tradicionales, al aire libre, en grupo, entre varios, donde los niños cooperan, compiten, resuelven conflictos, se enfadan y hacen las paces, aclaran la reglas o convienen otras, aprenden a esperar turno, algo que no está en los vídeo-juegos y las tabletas.

 Fuente: https://www.eldiario.es/interferencias/hiper-trastornos_de_atencion_6_841375882.html

 

 

 

 

Los estudiantes salieron el miércoles a la calle para acabar con el “machismo en las aulas” y exigir la creación “inmediata” de una asignatura de educación sexual “inclusiva, evaluable y obligatoria”. De esta forma reclaman el acompañamiento de los adultos en un tema que, generalmente, se toca poco en la familia y que incomoda en la escuela. No fueron muchos los que se manifestaron en las ciudades españolas, unos pocos millares de jóvenes, pero el tema está presente en sus inquietudes.

 “Existe el programa educativo escolar desde hace años pero está obsoleto”, explica el psicólogo Jaume Funes. En el currículum no entran respuestas a preguntas que los chavales pueden hacerse: ¿Cuántas veces me puedo masturbar? ¿Vale la pena esperar o debo experimentar? ¿Cuántos de mis compañeros han mantenido relaciones completas en 3.º y 4.º de ESO? ¿Si te enamoras, caes en la trampa del sometimiento al príncipe azul?

 “Educar en sexualidad es educar en las primeras veces, las primeras sensaciones de intimidad con otro, el primer beso, la primera relación, la primera vez que se enamoran... teniendo en cuenta que no tienen bagaje y que están envueltos de adultos –como los padres– que no quieren que tengan estas aventuras o prefieren desconocerlas”, afirma el psicólogo en el nuevo libro sobre educación sexualidad que está a punto de publicar. No obstante, los adolescentes tienen una ardua tarea por delante averiguar que significa para ellos el sexo, el amor, cuál es su identidad sexual o su género...

 “Son adolescentes que van a la escuela a practicar sus adolescencias, en las aulas, en los pasillos, en el patio. Y el sexo o las relaciones afectivas no pueden quedar fuera de la educación”, opina Funes. A su juicio, se aborda poco la sexualidad en la escuela y siempre con parámetros académicos. “Observamos que los jóvenes han construido supuestamente una libertad sexual, una libertad en comportamientos sexuales, pero luego los estudios indican que reproducen relaciones de dominación y sumisión”.

 Si se conversara más, los adolescentes tendrían una visión más natural y no tan fantasiosa y prefabricada de las relaciones sexuales como las que proporcionan algunas series juveniles o el porno de internet. Esa es una de sus principales fuentes de información, como antaño eran las fotografías de Interviu. Imágenes que les “indican” qué se espera de su comportamiento sexual.

 Hay voces críticas que alertan que el porno –la mayoría de películas a las que tienen acceso los jóvenes a través de internet– está pensado unicamente por y para hombres. Así, abundan las mujeres vejadas, humilladas, penetradas sin consentimiento. Algunas feministas advierten que estos comportamientos no hacen otra cosa que fijar en el tierno subconsciente de chicos y chicas los esquemas del patriarcado. Sexo y dominación asociados en el circuito del placer.

Funes considera que habría que educar en sexualidad permitiendo que los chavales descubrieran que el porno no cuenta la verdad de una relación, y menos igualitaria. Que no existe felicidad detrás de la necesidad de dominar a otra persona y que no hay que aceptar imposiciones del compañero por temor a perderlo. Que, en la medida de lo posible, no se autoimpongan estereotipos (seducidos por el mercado, por las trivialidades de los youtubers). Que no crean en todo lo que oyen porque en cuestión de sexo suele mentirse para no quedarse atrás. Educar para enamorarse, para evitar que se pierdan buena parte de los descubrimientos, placeres y felicidades de la sexualidad. Educar también en la libertad de manifestar su identidad o su opción. “El debate es cómo llegar a ser uno mismo –sugiere el psicólogo– cómo aprender a querer, cómo construir y practicar la libertad sexual”.

 “Me ponen los cuadros bien pintados”

 

A finales de noviembre, quince jóvenes explicarán al público del Teatre Nacional de Catalunya lo que piensan y sienten respecto a los grandes temas de la vida como el amor, la muerte, la juventud, el sexo... Reunidos por el director Didier Ruiz, y acompañados por el coreógrafo Tomeu Vergés, alzarán su voz en brevísimos monólogos en los que expresarán sus deseos, emociones, temores o anhelos que Ruiz ha ido destilando de sus propias verdades en diferentes sesiones. Los chicos, de 14 a 18 años, no se conocían con anterioridad pero en el espacio de las sesiones de encuentro se ha creado un clima de confianza que posibilita que hablen con respeto y sin perjuicios. El director marca el tiempo: una reunión cada quince días. Y el espacio: dos hileras de sillas confrontadas en una sala de CaixaForum. Y el método: lanza una pregunta y, de uno en uno, se van levantando, sin un orden previo haciendo uso de la palabra (incluso en lenguaje de signos, deliciosa representación de un chaval no sordo que con sus manos interpretó la letra de una canción).

  Y, después de todo eso, ¿qué sucede? “Para mí es tan guay venir aquí, no sólo poder hablar libremente sino ver qué dicen los otros. Pienso, eso me pasa a mí o ¡hala! qué fuerte”. O bien: “Esto es como una droga, no quiero ni pensar qué haré cuando se termine”.

 Youth4 se representará del 29 de noviembre al 2 de diciembre en el TNC que lo ha producido junto a la Obra Social La Caixa. La sesión del pasado domingo 11 de noviembre versó sobre sexo, amor y juventud. Esto dijeron:

 “Un quiqui o hacer el amor es lo mismo pero hay más cariño en el segundo”.

 “Si en la televisión sale una escena de sexo, mis padres se ponen nerviosos y tratan de distraerme, sacan algún tema nuevo... Si pudiera hablar con ellos de forma natural nos liberaríamos todos”.

 “¿El sexo? Es lo mejor. Una vez lo descubres es como volver a nacer”.

 “No he tenido sexo. No tengo prisa. Ya llegará”.

 “Yo no quiero una pareja, no quiero una relación, prefiero ser libre y que el resto lo sea también. Creo que la idealización del amor es una tontería”.

 “Soy virgen. Y me pregunto ¿cómo será? Tengo ganas. Fantaseo haciéndolo con amigas. La primera vez me gustaría que sucediera una noche, completamente borracho, y que por la mañana no me acordara de nada. Y alguien de pronto dijera: ¡lo has hecho! ¡lo has hecho!”.

 “Yo follo si me atraen. Me divierte el intercambio de energía. Pero al acabar, a veces, me siento muy vacía. En ocasiones trato de adivinar si esa persona que me atrae tendrá buena energía para mí. No siempre acierto”.

 “Para mí el género no es importante, me es indistinto. Me importa la persona con la que estoy”.

 “Me ponen mucho los cuadros bien pintados. Cuando voy con mis padres a los museos, de viaje, lo paso muy mal porque se me pone dura y tengo que disimular. Es semao”.

 “Yo soy un toro en la cama. Una bomba.La excepción es si alguien me gusta, entonces me asusto, no sé como hacerlo”.

 “Soy adicta al sexo. Cuando lo digo, la gente responde ‘¡qué guay!’ Pues no, no es nada guay. No puedo pasar una semana sin follar. ¿Sabes lo que es esto? Ahora lo gestiono mejor y hasta puedo disfrutarlo. Pero de este tema no se habla y debería hablarse más”.

 “El sexo es lo mejor que hay después de la música. Siento una bomba explotando dentro. Mi madre me deja cajas de condones en mi habitación. Unas veces son de colores, otras son de esos que brillan. Cuando lo hago, no siempre me siento yo, es extraño, pero, bueno, me gusta”.

 “El amor romántico es control. El amor sólo puede ser libre. Puedes tener un amor al 100% por una persona y al mismo tiempo por otra. Y si hay confianza no dependes de nadie, ni te tiene que doler porque esté feliz con otro. Así pienso”.

 “El amor me hace sentir vivo”.

 “Yo soy un animal sexual. Y estoy muy orgulloso de ser gay. Me gusta ver porno, vi que unos lo hacían en el bosque y tengo esa fantasía. En cambio, hacer el amor... buf, es muy complicado, como encajar dos piezas. Si se hace bien, es como cantar juntos”.

 “El amor y yo no tenemos muy buena relación. Soy 99% racional. Controlo hasta mi subconsciente. El amor me jodería esa perfección, me rompería por dentro. Pero también pienso que un día alguien me romperá por completo. Y quizás sea guay”.

 “A mí no me gusta que me toquen. Ni mi madre (y sufre por eso). Así no me siento débil. Por tanto, si un día te digo que te quiero, enmárcatelo”.

 “Mis amigos me dicen que soy bisexual. Yo no lo creo. Me puse porno gay pero, la verdad, no me veo con una polla en la boca. Tengo una enfermedad y es que no puedo acabar en otra persona, tengo que acabar yo. Es jodido, no para mí, para ellas, que se rallan, piensan que es su culpa, aunque yo les haya avisado”.

 “Yo me desnudo ya sin complejos. Se me ha pasado eso de ¿le gustaré o no? Me gusta descubrir y descubrirme”.

 “A mí me gusta enamorarme y desenamorarme. Disfrutas el amor y luego se va. (Silencio) Lo digo... pero no lo hago. Me da mucha rabia. Pero decir las cosas como las siento, me libera”.

 “He intentado estar una semana sin masturbarme y no lo he conseguido. La verdad es que no necesito a nadie para tener placer”.

 “Soy libre pero no para los otros porque soy bisexual, y la gente no lo entiende, y eso me hace sentir no-libre”.

 “Ser joven es explosivo. Implica sufrimiento y diversión. Conocer cosas nuevas, llorar, reír, enamorarse, equivocarse, tener sensaciones. Sólo sigues lo que tu alma dice”.

 “La infancia es una mentira. Una caja de purpurina con una bailarina girando feliz. Nadie te habla de los mil monstruos que hay. Están fuera y dentro de ti. Tienes que saberlos gestionar o matar tú”.

 “Ser joven es chungo, pero mola”.

 Fuente https://www.lavanguardia.com/vivo/sexo/20181117/452979696688/adolescentes-educacion-sexual-machismo-relaciones.html?fbclid=IwAR1-qA4gMwXLrq-XZd9yeiiKZiQA3xOYhqBVUfpPO7WYjZ8RzrCjS3m49aY&utm_campaign=botones_sociales&utm_source=facebook&utm_medium=social

 

 

 

Para los adolescentes actuar, aunque sea digitalmente, es fundamental porque eso les “da” un lenguaje que no tienen para expresar lo que siente

 

Hoy, un porcentaje nada desdeñable de broncas familiares entre padres e hijos tienen al móvil como protagonista. Conseguir que dejen el móvil en las comidas familiares, antes de dormir o cuando llevan horas usándolo no siempre es fácil. Quizás un problema es que durante mucho tiempo lo consideramos como un juguete más, con el que entretenerse. Y, en realidad, se trata de otra cosa más compleja: es una ventana a otra realidad, la digital. Tan real como la vida misma. 

Allí formulan preguntas y encuentran respuestas y reconocimiento. Buscan mirar, pero también ser mirados, no pasar desapercibidos como los pringaos que están missing out. Encuentran parejas y amigos, pero también experimentan violencias varias (ciberacoso, grooming, sexpreading) o apuestan dinero de verdad. Allí se orientan con referentes propios (influencers, youtubers, booktubers), se inician sexualmente (porno online) y a veces consienten en obedecer consignas para maltratarse (webs de anorexia, cortes) o incluso poner fin a su vida (Ballena azul, webs de incitación al suicidios).

Todo eso pasa por el móvil y forma parte del trabajo, necesario para todos y todas las adolescentes, de encontrar una inscripción en el Otro, una marca que los identifique y los haga “contar” para el otro. Por eso les encantan las stories del “Insta” porque, más allá de las banalidades que cuentan en sus imágenes, lo importante es que si alguien las ve y se lo hace saber, ellos sí cuentan. ¿Quién se desconectaría, entonces, arriesgándose a perderse algo que está pasando allí (en la red) y ahora?

Y además, y no es lo menos importante, el móvil los conecta también a su cuerpo, no sólo a los otros. Una de las razones del éxito de las redes sociales es que no conocen la discontinuidad, funcionan non stop, sin intervalo posible. Siempre hay un touch más posible, siempre una imagen más para fantasear, siempre una página nueva que visitar. El cuerpo, hiperactivado e hiperconectado, no descansa porque aunque no duerma, o lo haga poco, no deja de soñar. Aquí se ve bien el poder del dispositivo, del que hablaban Foucault o Agamben: nos controla más por su funcionamiento (siempre en on) que por su sentido o significación (a veces banal o inexistente).

Rémi Gaillard, realizador de vídeo y activista de la causa animal francesa, que se dio a conocer publicando videos en Internet con imposturas e imágenes burlescas, tiene un lema que refleja bien este ‘funcionamiento’: “Es haciendo cualquier cosa, no importa qué, que te conviertes en no importa quién”

Para los adolescentes actuar, aunque sea digitalmente, es fundamental porque eso les “da” un lenguaje que no tienen para expresar lo que sienten. Y el acto, además, les evita el pensamiento y las dudas que surgen cuando hay un vacío, un intervalo, una brecha por donde puede emerger esa pregunta existencial para la que (todavía) no tienen respuesta: ¿quién soy yo? Y ¿cómo saldré de este impasse en el que estoy?, ese túnel al que se refería Freud cuando hablaba de la pubertad como de un tiempo en el que un sujeto tiene que cavar dos salidas al túnel en el que está metido: la que le permitirá vivir su sexualidad y la que le dará un lugar en lo social, como adulto.

Por eso les cuesta soltar el móvil, porque ese Otro digital que encuentran en la red, es hoy su nuevo interlocutor, que compite con padres y docentes en la tarea educativa. Un interlocutor que les ofrece más confianza, puesto que su creencia en los adultos analógicos ya no es la que era.

Mejor entonces que prohibírselos de manera radical, ayudarles a prescindir un poco de ellos. Para ello, nada mejor que poner en valor el deseo que sigue vivo en ellos, aunque sea sólo como un presentimiento: el de que un día se harán mayores y encontrarán su fórmula. Preguntémosles, entonces por ese deseo de ser adultos.

Fuente: https://www.lavanguardia.com/vida/20181019/452363096595/que-tendran-moviles-nadie-los-suelta-adolescentes.html?utm_campaign=botones_sociales&utm_source=facebook&utm_medium=social

La Comunidad de Madrid ha puesto en marcha una nueva Unidad de Hospitalización Breve de Psiquiatría para Adolescentes en el Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda que este jueves ha visitado el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero.

La unidad es un recurso específico para el tratamiento de pacientes con trastorno mental en situación de descompensación aguda que no pueden ser atendidos de forma ambulatoria. Esta unidad, creada en el marco del Plan Estratégico de Salud Mental 2018-2020 de la Comunidad de Madrid, se suma a las dos existentes actualmente en el Hospital Gregorio Marañón y el Hospital Niño Jesús.

Este plan tiene como objetivo prioritario impulsar la mejora de la atención en salud mental de niños y adolescentes en la región. Se trata de un recurso terapéutico hospitalario para población de 12 a 18 años en el que se presta atención psiquiátrica y cuidados integrales en régimen de ingreso de 24 horas y con una estancia media de entre una y tres semanas durante las que se realizan actuaciones clínicas intensivas.

Funcionamiento de la nueva unidad


Se caracteriza principalmente por la evaluación, la intervención en crisis y la estabilización. Su finalidad es abordar el problema central que provoca el ingreso del paciente y más tarde, afrontar el alta del paciente para poder continuar con su tratamiento en régimen ambulatorio o de hospitalización parcial.

El equipo multidisciplinar que integra esta unidad tiene como objetivos específicos: la reintegración del adolescente lo más rápidamente posible a su medio habitual; realizar aquellas actividades de observacióndiagnósticotratamientocuidados, etc. que, por su complejidad o nivel de riesgo deban realizarse en un medio hospitalario; reestablecer las condiciones necesarias para que el paciente pueda continuar su tratamiento de forma ambulatoria; realización de actividades de formación continuada y docencia; ser un eslabón dentro de la Red Asistencial de Niños y Adolescentes en el Plan de Continuidad de Cuidados de la Comunidad de Madrid; coordinación con el resto de instituciones, y realizar una labor exhaustiva de información y apoyo a los familiares de los menores.

La unidad está integrada por un equipo multidisciplinar de 33 profesionales (psiquiatras, psicólogo, enfermeras, terapeuta ocupacional, trabajador social, auxiliares de enfermería, celadores, personal administrativo y profesores).

Está dotada de 10 camas de hospitalización (cuatro habitaciones de uso doble y dos habitaciones de uso individual), dos salas polivalentes, comedor, dos despachos profesionales, un control de enfermería y un área exterior como zona de esparcimiento y ocio. Su puesta en marcha ha supuesto una inversión de 140.000 euros en adecuación de espacios y adquisición de equipamiento.


Aula Hospitalaria


Asimismo, cuenta con un Aula Hospitalaria donde se les proporciona a los adolescentes ingresados unaatención educativa que asegure el proceso de enseñanza-aprendizaje, favorece la integración socio-afectiva de los alumnos hospitalizados evitando que se produzcan procesos de angustia y aislamiento, y fomenta la utilización formativa del tiempo libre en el hospital.

Esta unidad se integra en el Servicio de Psiquiatría Infantil del Hospital Puerta de Hierro Majadahonda, que hasta la fecha contaba con atención comunitaria en el Centro de Salud Mental de Majadahonda y un dispositivo de consultas externas en el propio hospital.

El Servicio cuenta con dos consultas específicas como son la consulta Contea para diagnóstico y tratamiento de Trastornos del Espectro Autista (TEA) y la consulta para el Diagnóstico Diferencial del TDHA. Asimismo, los profesionales de Puerta de Hierro realizan interconsultas generales con el Servicio de Pediatría y de manera específica en su programa de Psiquiatría Perinatal. 

 

Fuente: https://www.redaccionmedica.com/autonomias/madrid/el-puerta-de-hierro-estrena-una-unidad-psiquiatrica-para-adolescentes-8265

 

 

 

 

 

 

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